Bienvenido.

Gracias a las estadísticas anónimas que me provee el sitio donde está alojada esta bitácora, he notado que últimamente estoy teniendo más recepción de la que imaginé que tendría en un principio. Sería deshonesto no decirlo, pero cuando me di cuenta de esto, me sorprendí y me emocioné bastante, en parte porque había pasado unos días sin entrar a la página web, y de repente acceder otra vez y ver las estadísticas fue bastante «¡Guau!», y por otra parte, porque compartí esta bitácora a una parte muy pequeña de mi círculo de amigos.

Soy consciente de que tal vez estoy esperando mucho con el ya mencionado acontecimiento; puede que la gran mayoría de esa gente que llegó a este sitio solo lo haya hecho para luego irse y jamás volver, lo cual es esperable considerando que me es difícil, ante determinados temas, tapar lo que ante mis ojos es... no lo sé, ¿ingenuidad? Estoy seguro que es algo que más de uno habrá notado en los anteriores artículos si es que los leyó. O también podría ser porque se ven anonadados por la que, incluso hasta para mí, es una exagerada formalidad, la cual empleo por miedo a parecer estúpido. Y digo que es exagerada porque, a mi parecer, no es algo que normalmente esperarías de un joven de 17 años.

De seguro, la gran mayoría de lectores nuevos habrán llegado por hacer una simple búsqueda en la Red. Si es que decidieron quedarse: Muchas gracias. Pero también, me gustaría pensar que hubo gente que llegó porque alguien le compartió algún artículo. A esa persona que compartió: Gracias.

Ahora bien, aun viendo todo esto, sigo prefiriendo tener 10 personas que sean críticas con lo que digo y/o lo reflexionen a 300 personas que no hagan lo ya dicho. Si no será así, no te recomiendo leerme, simplemente porque no eres del público al que me dirijo.

Atentamente: Amatérazu.