Amatérazu

Bitácora sobre lo que vive, piensa y siente una persona más.

Gracias a las estadísticas anónimas que me provee el sitio donde está alojada esta bitácora, he notado que últimamente estoy teniendo más recepción de la que imaginé que tendría en un principio. Sería deshonesto no decirlo, pero cuando me di cuenta de esto, me sorprendí y me emocioné bastante, en parte porque había pasado unos días sin entrar a la página web, y de repente acceder otra vez y ver las estadísticas fue bastante «¡Guau!», y por otra parte, porque compartí esta bitácora a una parte muy pequeña de mi círculo de amigos.

Soy consciente de que tal vez estoy esperando mucho con el ya mencionado acontecimiento; puede que la gran mayoría de esa gente que llegó a este sitio solo lo haya hecho para luego irse y jamás volver, lo cual es esperable considerando que me es difícil, ante determinados temas, tapar lo que ante mis ojos es... no lo sé, ¿ingenuidad? Estoy seguro que es algo que más de uno habrá notado en los anteriores artículos si es que los leyó. O también podría ser porque se ven anonadados por la que, incluso hasta para mí, es una exagerada formalidad, la cual empleo por miedo a parecer estúpido. Y digo que es exagerada porque, a mi parecer, no es algo que normalmente esperarías de un joven de 17 años.

De seguro, la gran mayoría de lectores nuevos habrán llegado por hacer una simple búsqueda en la Red. Si es que decidieron quedarse: Muchas gracias. Pero también, me gustaría pensar que hubo gente que llegó porque alguien le compartió algún artículo. A esa persona que compartió: Gracias.

Ahora bien, aun viendo todo esto, sigo prefiriendo tener 10 personas que sean críticas con lo que digo y/o lo reflexionen a 300 personas que no hagan lo ya dicho. Si no será así, no te recomiendo leerme, simplemente porque no eres del público al que me dirijo.

Atentamente: Amatérazu.

Vale más quien deja huella y no quien más dura.

— El Cuarteto de Nos, Cómo pasa el tiempo.

Siempre me ha gustado la idea de estudiar lo que me gusta en un lugar donde reine un absoluto silencio. Considerando el sitio donde vivo, ese era un pensamiento bastante ingenuo sobre algo que parecía muy lejano de encontrar, hasta que hubo luz al final del túnel; encontré ese lugar que tanto deseaba conocer: ¡Una biblioteca!

Descubrí el sitio mientras ayudaba a unos compañeros de colegio en la búsqueda de un libro que a ellos les interesaba. Nosotros sabíamos acerca de un pequeño puesto rodante donde podíamos encontrar libros, el cual está en un parque cercano a nuestro colegio, así que primero fuimos allí a buscar.

Cuando llegamos, no pudimos encontrar el puesto, así que decidimos preguntarle a una persona de los alrededores sobre el mismo. Si mal no recuerdo, esa persona nos dijo que, desafortunadamente, en ese momento el puesto no estaba en el parque, aunque no nos fuimos sin antes preguntarle si conocía algún lugar cercano a la zona donde pudiésemos encontrar libros y, para nuestra suerte, sí que había un lugar: Una biblioteca.

Cuando llegamos, me quedé deleitado con el sitio, porque era ese lugar tranquilo que estuve ansiando conocer hasta ese momento y, como las vacaciones de verano no estaban muy lejos, estuve planeando ir allí cuando empezaran. Ja, ja, ja, durante las vacaciones de verano, solo fui dos veces al sitio, y no fue hasta que volví a clases que empecé a ir regularmente cada vez que terminaba mi jornada escolar.

Respecto a los libros que hay en el lugar, sí que pude encontrar cosas de mi interés, como por ejemplo: Libros de matemáticas y física, el clásico Don Quijote de la Mancha en varios idiomas, La Divina Comedia de Dante Alighieri, incluida su versión en el idioma italiano; Y libros de poesía, como las obras más destacadas del poeta maldito Charles Baudelaire, lo cual me pareció increíble porque jamás me imaginé el poder encontrarlas en una biblioteca pública de una ciudad como la mía. ¿Quién sabe si tal vez haya más joyas ocultas que todavía no he descubierto? No me he tomado el tiempo de revisar bien entre todos los libros.

Ahora bien, particularmente, hubo un libro que me llamó la atención: Un libro de lenguaje y estilo. Yo, como entusiasta del idioma español, originalmente me llamó la atención por simplemente ser un libro de lingüística hispánica, pero cuando lo abrí, me llamó más la atención por el hecho de que hubiese una dedicatoria escrita por la persona que compró el libro.

Dedicatoria

Hay que admitirlo, es una dedicatoria que, al parecer, ¡la escribió un doctor! Ja, ja, ja, ja; no la entendí muy bien al principio, aunque más o menos, dice lo siguiente:

«Para un periodista de integridad, a taño con los más altos principios de nuestra ética antillana. Para Pedro Reyes Vargas, un hombre íntegro, un periodista y sobre todo: ¡Un amigo!

San Juan, Puerto Rico Mayo 23, 1969».

Esto me causó un sentimiento muy especial: Nostalgia. De esto podría decir bastantes cosas y sacar muchas reflexiones, pues resalta, claramente, un concepto tan complejo y extenso como lo es el «tiempo» al tratarse de una dedicatoria que data de hace más de 50 años, como también la «amistad», pero yo no quiero hacer muy larga esta publicación; me considero satisfecho con que pienses un poco en la dedicatoria y sientas lo que yo sentí al leerla: Nostalgia.

No puedo finalizar sin antes decirte que escuches esta genial canción de la banda El Cuarteto de Nos; dice todo lo que me faltó decir en esta publicación.

¡Muchas gracias por leer este texto :)!

Atentamente: Amatérazu.

No somos máquinas, no somos ganado, somos humanos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que máquinas, necesitamos humanidad; más que inteligencia, cortesía y bondad. Sin estas cualidades, la vida será violenta.

— Charles Chaplin, El Gran Dictador(1940).

La cita que acompaña a esta publicación es, en resumen, lo que quiero dejar dicho en esta misma. Esas palabras fueron dichas en medio de un poderoso discurso en la película El Gran Dictador, de la leyenda del cine mudo Charles Chaplin, discurso que, por cierto, debería ver todo el mundo.

Leo/oigo personas decir que necesitamos «personas inteligentes» o «personas que utilicen el razonamiento», pero yo opino diferente: Necesitamos más gente con valores morales.

Los valores(morales) son las pautas en las que todo pensamiento y acción se debería de sentar. Imagina que todos pensemos y actuemos con indiferencia y sin cuidado; sin miedo a atacar física o emocionalmente a alguien y dándonos igual las situaciones de los demás. Sería un escenario caótico, ¿cierto? Pues por eso, mi amigo/a, es que en los primeros años de educación escolar se enseñan los valores. Son algo necesario para la correcta convivencia de los seres humanos en sociedad porque, de lo contrario, todo sería un tremendo caos.

La perdida de valores que están sufriendo las sociedades es cada vez más notoria con la llegada de la Red y las redes sociales. Vemos cómo las personas llegan a hacer aberraciones solo por unos insignificantes «me gusta» o «vistas», o dando aún más pena ajena, faltándose el respeto solo por tener pensamientos diferentes entre sí, lo cual deja en evidencia lo bien que están nuestras sociedades ahora mismo en términos de conducta.

A diferencia de lo que mucha gente dice, el respeto no se gana, aunque tampoco se compra; toda persona merece respeto hasta que lo contrario sea, objetivamente, demostrado, pues si todo el mundo mereciera ganarse el respeto, sería más que válido que yo te insultara sin razón alguna solo porque tú todavía no me has demostrado que debo respetarte, como también sería válido que yo te juzgue sin conocerte.

Uf, realmente este tema me preocupa, principalmente porque esto lo veo mucho. Me despido diciendo lo siguiente: El día que la indiferencia, la muy temida ignorancia y la falta de valores domine sobre el mundo, será el día en que, realmente, este mundo se irá a la más profunda cloaca.

¡Muchas gracias por leer este texto :)!

Atentamente: Amatérazu.